A veces las fuerzas mayores, más bien al singular, tampoco hay que exagerar, intervienen y hacen que las cosas tomen un camino u otro.Y ahora me está gustando este concepto, sí. Una buena encrucijada en la que, en vez de verte a tí misma, ves al otro, ves lo que el otro decide hacer. Ya puedes entonces decidir cruzar o no. Él no cruzará, tendrás que hacerlo tú. La fuerza mayor entonces interviene de este modo, dándote alas, muy sencillamente. Me alegro tener alguna fuerza mayor que despierta mi sentido de supervivencia.
Algunos la llamarán suerte, otros desgracia, y en ese día de la Romería, la llamaré yo Fuerza Mayor ya que no tiene nada que ver ni con el bien ni con el mal. Sólo con los seres humanos. Ya puedo dejar de pensar porque no hay nada que pensar, ya puedo actuar porque esto significa que estoy volviendo a la vida. Actuar sí y además cuando lo siento. Me da pena saber que algunos no sienten nada y que, al fin de cuenta, no actúan. Ni reaccionan y huyen. No es que son egoístas, esto es una excusa, es que huyen. Yo eligo mi camino tras aceptar las fuerzas mayores. Ya no me resigno a luchar sino que a actuar, a pensar, a parar, a dormir o no, a comer o no, a hablar o no, a querer o no, a hacer el amor o no. Ya dejo la lucha para otros. Las armas han cambiado y se trata de estrategia...pppffff ni siquiera, se trata de que la vida nos sorprende siempre y le doy las gracias a esta vida por impartirme clases, aunque duren meses y meses, y por dejarme buscar mi lugar en el mundo.
¡Fuerza Mayor para todos!
¡Fuerza Mayor para todos!
1 commentaire:
Gracias por este mensaje. Estoy en un momento muy delicado. Gracias mi Rascasse por esas palabras...
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