Un espace: limite à l'intérieur de laquelle mon corps peut être compris, j'ouvre les possibilités de la substance corporelle vers un horizon d'expressions à peindre. Parce que les mots nous manquent souvent, parce que l'étouffement est présent, parce que j'ai envie de dire, d'une manière ou d'une autre. Soufflons ensemble dans l'Espace.

vendredi 13 février 2009

Relato corto-otro intento, para retocar

A los 34 años me quitaron un seno. Lo olvidé, por completo. Era el preferido de mi marido. Cuando lo dejé, decidí olvidar este seno izquierdo. ¿Para qué acordarme de su mirada hacia él, de su mano llena, de su lengua, la mejor caminante de mis montes... Lo dejé y el seno con él.

A los 34 años estaba dispuesta a quitarme el seno izquierdo por amor a mí misma. El médico aceptó. No fue muy difícil convencerle ya que casi le quitaba la propuesta de la boca. El tumor me había salvado: gracias a él, dejé a mi tóxico marido y a su seno tan querido. Ya había llegado la hora de buscarme un nuevo pecho izquierdo. Y para ello, busqué una nueva mirada oblicua, una nueva mano cálida y una nueva lengua gimnasta.

Entonces mi médico me dejó, no quería volver a ver mis senos sanos y me largué a dar la vuelta al mundo. Tenía el izquierdo recién nacido y el derecho libre, podía encontrar un sujetador explosivo. Y lo encontré.

En el Laos, le faltaban las manos. El también tuvo que quitarse de encima a una tóxica barbarela. Y nos quedaba una única posibilidad para que el encuentro explosivo tuviera lugar. Abrí yo los brazos. A pesar de los dolores de nuestras mutuas cicatrices, pudimos explotar.

Encima de la mina, no quedaba ni huellas de cicatrices ni de nada tóxico. El aire olía ya sólo a aire.

1 commentaire:

Gonzalo Gómez Montoro a dit…

Muy bonito este relato, Marie Ange. Y muchas gracias por enlazarme a tu blog.

Sigue practicando la escritura. Hay pocas cosas comparables a la alegría que produce ver cómo uno va mejorando su propia técnica.

Un beso,

Gonzalo